Volver a nuestras raíces

Volver a nuestras raíces: visita del Centro Padre Juan Guzmán a nuestras hermanas mayores

Con gratitud y hondura, las hermanas del Centro de Investigación y Formación Catequética Padre Juan Guzmán realizó una visita a las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado, hermanas mayores que viven en la Casa de Retiro Jesús Crucificado. Fue un encuentro sencillo y profundamente significativo, marcado por la memoria agradecida, la escucha y el reconocimiento.

Esta visita tuvo un valor muy especial, porque en nuestras hermanas mayores reconocemos un cimiento vivo de la historia congregacional y del carisma que hoy seguimos sirviendo. A muchas de ellas les tocó, junto a los fundadores, acoger el don recibido y comenzar su siembra en la Iglesia, de modo particular en esta región de Jalisco. Desde aquí, esa entrega fue extendiéndose a otros estados de la República Mexicana, siempre en el servicio de la evangelización y la catequesis, y más tarde también a otros países, como Chile, Estados Unidos, Guatemala y algunas presencias en África.

Estar con nuestras hermanas fue volver a las fuentes. No solo para recordar una historia pasada, sino para reconocer que el carisma que hoy sigue dando fruto tuvo un inicio concreto en manos generosas, en vidas entregadas, en búsquedas humildes y en una fidelidad sostenida a lo largo de los años. Su testimonio nos recuerda que toda obra eclesial con sentido nace de una experiencia honda de fe, de amor a la Iglesia y de pasión por anunciar a Jesucristo.

Durante el encuentro, las hermanas valoraron con alegría la forma en que hoy se va desarrollando el Centro Padre Juan Guzmán. Reconocieron en este servicio un esfuerzo serio por continuar la misión catequética desde los desafíos actuales, abriendo caminos de formación, reflexión e investigación al servicio de la Iglesia. Sus palabras fueron para nosotras aliento, pero también orientación.

Sin pretender recoger aquí literalmente cada una de sus expresiones, el diálogo dejó resonando algunos llamados muy valiosos sobre la catequesis de ayer y de hoy: no perder la cercanía con las personas, cuidar la hondura espiritual del servicio, mantener viva la pasión evangelizadora y no dejar que la catequesis se reduzca solo a métodos o actividades. En su sabiduría, nos recordaron que la catequesis florece verdaderamente cuando está sostenida por el testimonio, la oración, la sencillez y una profunda convicción de fe.

Este encuentro ha sido, para el Centro, una experiencia de comunión entre generaciones. Mirar a nuestras hermanas mayores es reconocer una herencia viva que no pertenece solo al pasado, sino que sigue iluminando el presente y orientando el futuro. Ellas son memoria agradecida, palabra sabia y presencia que sostiene.

Como Centro Padre Juan Guzmán, agradecemos profundamente la acogida de nuestras hermanas. Su vida entregada continúa siendo luz para nuestro camino. En ellas honramos la siembra primera del carisma, y con ellas renovamos el deseo de seguir sirviendo a la Iglesia con fidelidad creativa, pasión catequética y amor a la misión.

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