Cómo no recordar con gratitud, en este mes en que celebramos a las madres, a tantas mamás que también viven la hermosa misión de ser catequistas.
Nuestras mamás catequistas, ellas enseñan a persignarse mientras preparan el desayuno, explican el Evangelio mientras acompañan tareas escolares, consuelan lágrimas en casa y también en su grupo de catequesis. Son mujeres que siembran fe con paciencia cotidiana, con palabras sencillas y con el testimonio silencioso de una vida entregada.
Ser madre ya es una misión grande; ser además catequista es multiplicar el amor, porque no solo cuidan a sus hijos, sino que ayudan a crecer en la fe a muchos niños, adolescentes y familias.
La Palabra de Dios, nos ilumina:
En Deuteronomio 6,6-7, (meditemos)
Dios invita a transmitir su Palabra en lo cotidiano: en casa, en el camino, al acostarse y al levantarse. Allí descubrimos que muchas madres catequistas evangelizan primero con gestos sencillos: una oración antes de dormir, una bendición al salir, una palabra sabia en medio de la dificultad, una presencia fiel que refleja la ternura de Dios.
La mamá catequista une dos altares: el hogar y la comunidad. En ambos espacios ama, forma y acompaña. Su testimonio recuerda que la fe se aprende no solo en un salón de catequesis, sino también viendo a una madre confiar en Dios cada día.
El Papa Francisco nos recordó en diversas ocasiones que las madres son quienes “mantienen viva la fe en las familias y en la sociedad”, reconociendo en ellas una fuerza insustituible para transmitir esperanza y valores cristianos.
También el Papa León XIV ha invitado recientemente a valorar la vida comunitaria basada en la solidaridad, el cuidado y la entrega generosa, valores que tantas madres viven cada día en sus hogares y parroquias.
Hoy damos gracias por cada mamá catequista que, con Biblia en mano y amor en el corazón, sigue diciendo “sí” a Dios.
¡Feliz día a todas las mamás catequistas!
Que María de Nazaret, madre y primera discípula, las acompañe siempre en su hermosa misión.
Hnas. Catequistas de Jesús Crucificado, Centro padre Juan Guzmán.