Aniversario de aprobación pontificia de las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado
El próximo día 26 de abril, la Congregación de las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado celebrarán con grande gozo su 52 aniversario de haber sido aprobadas por la Iglesia universal, agradeciendo profundamente al Señor por el carisma que les ha concedido para hacer presente su Reino a través de la identificación con Cristo crucificado, la evangelización y la catequesis.
El carisma no es cuestión intelectual, por eso se dice que el carisma no se enseña, sino que se transmite, dado que la transmisión va más en sintonía con la experiencia. Celebrar un aniversario más, es recuperar la historia. Y con ello, suscitar el deseo de estar siempre con Jesús en el día a día, de ser conscientes de su presencia y caminar juntos hacia el proyecto fundacional, comprometidas desde la vida. El sentido de historia desde la óptica de Jesús resucitado promete estar con los ojos abiertos, con el corazón ardiendo, porque sólo en el corazón se recibe la luz de la verdad y se recupera la memoria salvífica.
Recuperar el pasado lleva a levantarse, a emprender la marcha, a quitar todo aquello que impide caminar libremente, y descubrir al Resucitado, porque solamente quien tiene la conciencia histórica pulsa el ritmo de los acontecimientos, y se apasiona no de sus propias perspectivas, sino de las perspectivas de Dios, sólo desde aquí se puede dar testimonio vivo del Dios que acompaña nuestro caminar.
Un poco de historia…
Para dar pasos en la obra de la fundación de las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado, el 15 de noviembre de 1949, el grupo inicial de las hermanas, se trasladó a Guadalajara a la casa situada en la calle Progreso n. 287 en donde se establecieron la Madre María Guadalupe Gallegos Franco (Fundadora) y las cinco primeras hermanas que habían llegado a Ayotlán, Jalisco. Poco a poco se fueron integrando a la pequeña comunidad las jóvenes que desde 1948, ya habían vivido con ellas la experiencia de vida comunitaria y apostólica. En mayo de 1950 se trasladaron, a la casa de Contreras Medellín n. 23 porque la casa era más grande, y por estar más cerca de los padres Jesuitas para que contribuyeran en la formación.
Por su parte, el Sr. Cura Juan Guzmán Hernández (fundador), en 1950 visita al Exmo. Sr. Obispo Lino Aguirre en Culiacán Sinaloa, buscando caminos para la nueva fundación; ahí comprobó una vez más la fuerte necesidad de la instrucción religiosa y la formación de catequistas, con lo que clarificó aún más la finalidad de la Congregación.
El Sr. Cura Guzmán, expresó al Arzobispo de Guadalajara, don José Garibi Rivera, su intención de trasladarse a Culiacán, para realizar allá la fundación de la Congregación que se dedicaría a la catequesis. El Sr. obispo le respondió: “Esa fundación se hace aquí; tengo religiosas para todo menos para la catequesis”. De esta manera aprueba verbalmente la Congregación, en Guadalajara el mes de octubre de 1950.
El proceso de aprobación de la Iglesia a esta fundación fue acompañada por la oración, el testimonio y la labor apostólica de las hermanas. En 1956 el Sr. Arzobispo don José Garibi Rivera concede la Aprobación Diocesana Provisional con el nombre de: “Congregación de Catequistas Diocesanas de Jesús Crucificado”.
En este mismo año, 18 de Junio, muere la Madre Ma. Guadalupe Gallegos Franco después de un penoso calvario a consecuencia de un accidente. Y el 19 de Marzo de 1962 se concedió la Aprobación Diocesana Oficial.
El Señor Cura Juan Nepomuceno Guzmán, desde Tepatitlán, Jalisco, siguió acompañando a la Congregación hasta su muerte, acaecida el 18 de Marzo de 1963. Posteriormente, el 26 de Abril de 1974 se concedió a la Congregación la aprobación pontificia, dando una identidad institucional a nivel de Iglesia universal.