Una de las grandes curiosidades que se suscitan en la elección del Papa en turno, es el nombre con el cual conducirá la Barca de Pedro, es decir, la Iglesia de Cristo, que se enfrenta a los desafíos que cada época va marcando.
El Papa, cuyo nombre sus padres lo registraron como Robert Francis, después de hacer un discernimiento a la luz de Dios Espíritu Santo, eligió suceder al Papa León XIII, de feliz memoria, por lo que eligió el nombre de León XIV.
Este nombre rinde un homenaje directo a su antecesor, famoso por escribir la encíclica Rerum Novarum escrita en el siglo XIX, que defendió los derechos de los trabajadores frente a la Revolución Industrial y de esta manera, se vislumbra el compromiso de la Iglesia con los problemas laborales y la dignidad humana en la nueva era digital. Se trata de un documento que expresa el pensamiento social de la Iglesia, enriqueciendo el bagaje socio-eclesial que, con los años, ha ido acompañando el caminar no sólo de los creyentes católicos, sino el de todos los hombres de buena voluntad.
Es así que, al celebrar el 135º aniversario de la promulgación de dicha encíclica, el día 15 de mayo, el Papa León XIV traza simbólicamente el horizonte por el cual se siente animado por el dinamismo del Espíritu, para conducir a la humanidad que atraviesa por tiempos que contrastan por el desarrollo tecnológico en beneficio del ser humano por un lado, pero también tiempos de crisis antropológica que están llevando a la destrucción. El Papa nos sorprende ahora con el nuevo documento eclesial que ha titulado: “Magnifica humanitas”, un documento, dedicado al tema de “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.
Se espera que este documento fije la posición oficial de la Iglesia sobre el uso de la inteligencia artificial, que el Papa ya ha señalado en distintas ocasiones que debe estar al servicio del ser humano y no sustituir su dignidad.
Como novedad, será el propio pontífice el que presente este texto papal la próxima semana, el día 25, en un acto que se celebrará en el Vaticano y que contará con personalidades del mundo académico y del Cuerpo Diplomático como invitados. Se trata de un gesto excepcional y prácticamente inédito en la historia reciente, ya que ninguno de los últimos papas ha presentado personalmente uno de sus documentos. Lo habitual es que las encíclicas que escriben los papas sean presentadas por el prefecto del dicasterio vaticano competente respecto al tema del que trata el documento, por cardenales o por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. El Papa firma el texto y es común que lo comente con los fieles en los ángelus o las audiencias generales que celebra cada semana, pero no suele participar personalmente en el evento oficial de presentación, que generalmente es una rueda de prensa.
Los temas principales que se esperan son:
- la dignidad humana frente a la automatización;
- el impacto de la IA en el trabajo;
- los riesgos éticos de la vigilancia y el control algorítmico;
- la deshumanización de la comunicación;
- el uso militar de la inteligencia artificial;
- la necesidad de que el progreso tecnológico esté subordinado al bien común.
En un mundo donde muchos jóvenes crecen entre pantallas, IA y redes sociales, la catequesis ya no puede limitarse solo a transmitir contenidos doctrinales; necesita ayudar a descubrir la identidad personal, aprender a relacionarse, cultivar interioridad, discernir críticamente la tecnología y reconocer que la persona vale más que su productividad o su imagen digital. La catequesis puede convertirse así en un espacio de humanización cristiana.