Qué bueno es Dios: un canto que nos acerca a la espiritualidad del Padre Juan Guzmán
Con alegría compartimos el canto “Qué bueno es Dios”, una composición inspirada en una de las expresiones características de nuestro fundador, el Padre Juan Guzmán, de quien el Centro lleva su nombre.
Quienes lo conocieron saben que esta frase no era para él una simple repetición. El Padre Juan la pronunciaba con profundo convencimiento, como una verdadera confesión de fe. En ella se transparentaba una espiritualidad sencilla, capaz de reconocer la bondad de Dios en todo momento, aun en medio de las pruebas, las dificultades y las adversidades de la vida.
Este canto nos permite acercarnos a esa manera creyente de mirar la realidad. Nos recuerda que la esperanza cristiana no nace de negar el dolor o las luchas, sino de descubrir, incluso allí, la presencia fiel de Dios que sostiene, acompaña y abre camino.
Compartir este canto es también compartir una parte del legado espiritual del Padre Juan Guzmán. Su testimonio como sacerdote comprometido, apasionado por la catequesis y profundamente entregado al servicio del Evangelio, sigue siendo para nosotros una inspiración. En su vida encontramos una forma concreta de vivir la fe con confianza, sencillez y alegría.
Por eso, al difundir este canto, deseamos también contagiar algo de esa espiritualidad a quienes sirven en la catequesis. En tiempos que muchas veces exigen fortaleza interior, esta sencilla pero profunda expresión —“Qué bueno es Dios”— puede convertirse en una convicción que anime el corazón, renueve la misión y sostenga el servicio eclesial.
Que este canto no solo se escuche, sino que también se rece, se interiorice y se vuelva una pequeña escuela de fe y esperanza para nuestras comunidades.