En el aniversario del nacimiento del Padre Juan Guzmán
El 16 de mayo de 1894 nació el Padre Juan Guzmán Hernández, sacerdote profundamente enamorado de Jesucristo Crucificado y servidor fiel de la Iglesia. Al recordar su nacimiento, las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado damos gracias a Dios por su vida, por su ministerio sacerdotal y por la semilla catequística que, sembrada con fe, obediencia y amor eclesial, sigue dando fruto en nuevos escenarios pastorales.
Su historia no puede comprenderse al margen de una opción clara: la catequesis. El Padre Juan descubrió en ella un servicio fundamental para la vida de la Iglesia. No la entendió como una tarea secundaria, sino como una misión prioritaria, capaz de formar discípulos, fortalecer comunidades y acompañar el crecimiento de la fe del pueblo de Dios.
Los documentos de nuestra historia congregacional conservan con especial cariño aquel momento en que, buscando discernir la voluntad de Dios, el Padre Juan consultó la posibilidad de continuar la fundación de nuestra congregación en otra diócesis, en Sinaloa. Sin embargo, al presentar el asunto a al Excmo. Sr. Arzobispo don José Garibi Rivera, pastor de la Iglesia de Guadalajara, escuchó una respuesta que marcaría para siempre el camino de la naciente Congregación:
“¡Ah! ¿De catequistas? ¡Esta fundación se hace aquí!”
Aquella expresión fue recibida como un signo claro de Dios. Guadalajara sería la cuna de la Congregación de las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado. Lo que parecía una búsqueda incierta se convirtió en confirmación providencial. La obra debía nacer allí, en el corazón de la Iglesia local, al servicio de la catequesis y de los párrocos en su misión evangelizadora.
Desde sus inicios, la finalidad fue clara: formar catequistas “llenas de celo apostólico y de preparación pedagógica”, capaces de colaborar en la importantísima misión de catequizar. Esta intuición revela la profundidad pastoral del Padre Juan Guzmán. Él comprendió que la catequesis necesitaba mujeres consagradas, preparadas, fervorosas y disponibles, que unieran espiritualidad, pedagogía y servicio eclesial.
Hoy, la semilla que el Padre Juan Guzmán sembró continúa creciendo. Aquella obra nacida con sencillez y confianza se abre ahora a nuevos escenarios socioculturales: familias que necesitan acompañamiento en la fe, comunidades que buscan renovar sus procesos catequísticos, catequistas llamados a formarse cualificadamente, ambientes digitales que reclaman presencia evangelizadora y desafíos pastorales, como la educación ecosocial cristiana, que piden respuestas creativas.
En este horizonte, el Centro Padre Juan Guzmán se reconoce heredero e inspirador de esta misma pasión catequística. Su nombre no es solo una referencia histórica; es una misión viva. Desde el Centro queremos continuar promoviendo una catequesis bien fundamentada, pastoralmente situada, pedagógicamente cuidada y profundamente socioeclesial.
Celebrar el nacimiento del Padre Juan Guzmán es renovar nuestra gratitud y nuestro compromiso. Gratitud por el don de su vida sacerdotal, por su amor a Jesús Crucificado y por su opción decidida por la catequesis. Compromiso para que sus hijas, hoy como ayer, continúen la obra con celo apostólico, preparación y entrega generosa al servicio de la Iglesia.