Congreso teológico pastoral sobre el acontecimiento Guadalupano
Guadalupe, camino catequético y misionero hacia el Jubileo de 2031
Del 24 al 26 de febrero de 2026 se realizó en la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en Lago de Guadalupe (Estado de México), el Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano, un espacio de reflexión que reunió a obispos, teólogos y agentes pastorales de diversos países del continente.
El encuentro se enmarca en el camino espiritual hacia el Jubileo Guadalupano de 2031, promovido por la Novena Intercontinental Guadalupana, con el deseo de redescubrir el mensaje de Santa María de Guadalupe como fuente de renovación para la misión evangelizadora de la Iglesia.
Las reflexiones destacaron que el Acontecimiento Guadalupano continúa siendo un paradigma de evangelización inculturada. En el Tepeyac, el Evangelio se expresó en el lenguaje y la cultura de los pueblos, mostrando un camino pastoral que hoy inspira también los procesos catequéticos: anunciar a Jesucristo con respeto por la historia, la identidad y la experiencia de las comunidades.
Durante el Congreso se subrayó que María de Guadalupe es puente entre la fe y las culturas, modelo de una evangelización que no impone, sino que dialoga y transforma desde dentro. Esta perspectiva invita a la catequesis a reconocer la religiosidad popular como un espacio privilegiado para el encuentro con Cristo.
Los participantes recordaron además que el mensaje guadalupano sigue siendo una palabra de esperanza para los pueblos marcados por la violencia, la desigualdad y la fragmentación social, animando a la Iglesia a caminar con María hacia Jesús, promoviendo la reconciliación, la justicia y la paz.
En su mensaje a los participantes, el Papa León XIV alentó a continuar impulsando una evangelización que dialogue con las culturas contemporáneas y acompañe los procesos históricos de los pueblos. Inculturar el Evangelio —recordó— significa entrar con respeto en la vida concreta de las comunidades para que Cristo sea conocido y acogido desde su propia realidad.
Así, en el camino hacia el Jubileo de 2031, el Acontecimiento Guadalupano se redescubre no sólo como memoria histórica, sino como un dinamismo pastoral que sigue inspirando la catequesis y la misión de la Iglesia en América y en el mundo.